En mi ejercicio como profesional de la salud, dentro de las muchas actividades educativas que ejerzo en las consultas de mis pacientes, especialmente si se trata de promoción y prevención, estimulo con ahínco la actividad física.
Con mayor razón, cuando se trata de la práctica deportiva de forma regular, especialmente de tipo profesional y disciplinado, representa una de las más grandes herramientas para garantizar un futuro saludable.
No obstante, la realidad supera lo descrito por los textos, sugerido por los grandes gurús de la medicina, y la lógica del ejercicio facultativo, que sugiere que el deportista es un modelo humano en lo que a autocuidado físico se refiere.
Hace tan solo una horas, Italia fue epicentro de una desgracia bastante contradictoria. El centrocampista del club de fútbol Livorno, Piermario Morosini, murió este sábado tras sufrir un ataque cardíaco durante un partido de la Serie B italiana que su equipo jugaba en Pescara.
Poco tiempo transcurrió entre sus esfuerzos deportivos para luchar por el triunfo en un partido de 90 minutos, y el desenlace fatal que acabó con su vida, según lo anunciado por el cardiólogo Edoardo De Blasio, del Hospital Santo Spirito de la ciudad.
El jugador de 25 años, cedido por el club Udinese, de la Serie A, de segunda división, se desplomó de forma repentina sobre el césped, lo que obligó a suspender el partido. El jugador fue atendido, no con mucha inmediatez, antes de ser trasladado en ambulancia al mencionado hospital.
Morosini, quien vistió la camiseta de la selección Sub-21 italiana, estuvo consciente cuando fue subido a la ambulancia pero su condición se agravó cuando llegó al centro médico. "Cayó, trató de levantarse pero volvió a caer. Nuestro masajista se dio cuenta de lo que estaba pasando", afirmó el administrador delegado de Pescara, Danilo Iannascoli.
Lo más irónico, según refiere el directivo, es que la ambulancia se vio bloqueada en su intento por tratar de llegar al césped debido a un vehículo perteneciente a un policía, que estaba parqueado frente a la salida.
La "explosión de gritos y lágrimas" de sus compañeros, que habían acudido afanosamente al hospital, evidenció el desenlace de esta historia. A Morosini lo habían sacado del partido de su propia vida, pese a su corto 'tiempo de juego'.
Al ser confirmado su fallecimiento, los partidos de todas las divisiones fueron suspendidos, anunció la Federación Italiana de Fútbol (FIGC) por medio de su director ejecutivo, Antonello Valentini.
Los aficionados de los clubes Milán y Génova, quienes ya se encontraban en las gradas del estadio de San Siro, respondieron con un largo aplauso, secundado por la gran mayoría de los presentes, al enterarse del suceso.
El guardameta de Pescara, Luca Anania, dijo: "Hubo momentos de gran confusión e intenté comprender qué estaba pasando, sobre todo con respecto a la llegada de los servicios de emergencia... Algunos de mis compañeros acercaron la camilla desde la ambulancia".
El cardiólogo Leonardo Paloscia, quien se encontraba en las gradas, declaró: "Un minuto más o menos en la ambulancia no habría significado nada. Su corazón se había parado y no volvió a latir de nuevo. Tratamos de reanimarlo durante una hora y media sin éxito".
El jugador formado en Atalanta de Bérgamo y después en Udinese, llegó a Livorno en enero.
Había realizado la mayor parte de su carrera en la Serie B (segunda división). Sólo había jugado cinco partidos en Serie A con el Udinese en la temporada 2005-2006 y fue sucesivamente cedido a formaciones de Serie B (Bolonia, Vicenza, Reggina, Padua y Livorno).
Infortunadamente su vida estuvo ligada a las tragedias. Perdió a su madre cuando él tenía quince años, a su padre dos años después, y a su hermano pocos años más tarde, por lo que había vivido con su hermana.
El presidente del Comité Olímpico Italiano (Coni), Giovanni Petrucci, invitó a todas las federaciones a pedir un minuto de silencio en todos los eventos, en memoria de Morosini.
No ha pasado un mes desde que el 17 de marzo pasado, el futbolista del Bolton Wanderers de Inglaterra, Fabrice Muamba, se desplomara, debido a un paro cardíaco, en un partido de cuartos de final de la Copa de Inglaterra contra Tottenham Hotspur.
La diferencia es que el jugador de origen congoleño ha mejorado y celebró el pasado 6 de abril sus 24 años de vida. Ese incidente de Muamba llevó a que se pidieran mejores chequeos a los futbolistas profesionales, un debate que tomará más fuerza aún tras la nueva tragedia.