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martes, 20 de abril de 2010

DÓNDE ESTÁS, PRUDENCIA?

"...¡Cuán grande bosque enciende un pequeño fuego!" (Santiago 3:5)

En un fenómeno que, tristemente, se ha vuelto reiterativo, las relaciones diplomáticas entre Colombia y sus vecinos, Venezuela y Ecuador, han entrado en alerta naranja. Coincide con la IX reunión cumbre de la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA) en Venezuela, y el preámbulo de las elecciones presidenciales en Colombia.

Los dos eventos, aunque independientes, tienen un morbo especial por la tensa situación de la región. La reunión de líderes del Alba tiene un discurso independentista contemporáneo, a propósito del bicentenario, en esta ocasión para enfrentar la "arremetida imperialista en su contra".

Por ende, la no adhesión del gobierno colombiano a la endiablada política expansionista y de comunismo patético expuesta por Chávez y sus lacayos, reemplazada por la simpatía hacia Estados Unidos, genera un escozor trágico.

De otra parte, la pugna por la presidencia de Colombia tiene un desarrollo bastante llamativo, enfrentando principalmente a Juan Manuel Santos, candidato que da continuidad a las políticas de Uribe (incluyendo el rechazo al chavismo), y Antanas Mockus, un hombre aparentemente no alineado con los sectores tradicionales.

El ambiente en el Alba se puso tenso, y varias figuras políticas colombianas, especialmente los candidatos, han hecho oposición a las críticas de Hugo Chávez y Rafael Correa, por aparentes declaraciones de Santos acerca de nuevos ataques militares a territorios vecinos.

El fin de semana anterior se realizó un nuevo debate entre los candidatos presidenciales (bastante aburrido y mal manejado, por cierto) organizado por Caracol TV y Radio y El Espectador. Y he aquí el gran detonante.

La primer parte del supuesto debate estuvo a cargo del periodista Darío Arizmendi, a quien correspondía hacer una pregunta general. En una evidente actitud malintencionada, aunque astutamente tácita, hizo una pregunta que buscaba poner en aprietos a Santos.

Cómo se sentía cada candidato con la acción militar que dio muerte a Raúl Reyes, jefe guerrillero de las FARC, en territorio ecuatoriano, y cuál sería su posición frente a la posibilidad de un hecho similar en las fronteras, si hubiese justificación de seguridad nacional.

Lo irónico es que una de las respuestas más prudentes ante la hipotética situación fue la de Santos. Si bien es cierto que manifestó sentirse orgulloso de la operación mencionada, rechazó categóricamente la posibilidad de responder la otra parte de la pregunta.

Aunque Santos no es el mejor de los candidatos, y las políticas de Uribe, especialmente en los últimos tiempos, no han sido las más acertadas, es correcto pensar que ese tipo de preguntas son lesivas, especialmente con el panorama actual.

Pero el afán oportunista de Darío Arizmendi, considerado un gurú del periodismo, convirtió a aquella pregunta en condición sine qua non para iniciar el debate, que a su vez, sea dicho, dejó como único resultado un sinsabor diplomático con los difíciles vecinos, y un enredijo novelero por el director del Sena entre Santos y Noemí Sanín.

Arizmendi es el verdadero responsable (o irresponsable) de la crisis actual que tiene Colombia con Venezuela y Ecuador. Esto no se trata de hacer apología al uribismo, que por cierto, es bastante errado. Sin embargo, ya hay suficiente enrredijo en la vida colombiana como para permitir crisis innecesarias.

Un acto torope, falto de prudencia, que desató un desorden ya fastidioso. Bien orates que son los cabecillas del Alba, y algunos colombianos imprudentes dando chance para que el chavismo siga armando incómodas bataholas.

Dónde está el sentido común? Dónde está el verdadero periodismo ético? Dónde estás, Prudencia?

lunes, 5 de abril de 2010

PURA SANGRE

Recientemente el mundo experimentó en diversas formas la afamada semana mayor. Independientemente de las creencias, y de la forma adecuada o inadecuada en que se expresen, el personaje central ha sido y seguirá siendo Jesucristo.

Suena orático el que un hombre de origen humide, de comportamiento atípico, apologista de un cúmulo de ideas extrañas y aparentemente utópicas, pueda acudir voluntariamnte a un encuentro con la muerte, como resultado de infinidad de errores ajenos, y con el propósito de redimir a los causantes de los mismos.

Cómo no pensar con pesimismo, si la sociedad actual brilla por su egoísmo, y en las escasas manifestaciones delirantes de bondad, se plantea primeramente un acuerdo materialista y comercial, en el cual prima el "qué se recibe" antes del "qué se está dispuesto a dar".

Según la ley de causa y efecto, no hay nada en la vida que no tenga un origen y una consecuencia, bien sea en las cosas tangibles o en las intangibles. Si se cometen errores, hay leyes que los delimitan, definiendo lo que serían las penas o castigos.

Considerada veraz o no, la Biblia es enfática en ello. Todo lo que se siembra, se recoge (Gál 6:7). Quien es bueno recibe bien; si hay malas vivencias, no se trata de complot injusto de la vida, sino de un desenlace prefabricado (Mt 7:1718). Los errores de la vida tienen un costo exageradamente alto (Ro 6:23).

En el sacerdocio judío antiguo, las equivocaciones del pueblo requerían de un trámite dispendioso para conseguir alguna posibilidad de resolución o indulto. Se entregaba un animal para ser sacrificado, representando la murte del culpable. Posteriormente había que lavarse y despojarse de las vestiduras. Se ingresaba a un lugar de oración y arrepentimiento. Finalmente, en un lugar de máxima intimidad, limitado para el mayor de los sacerdotes, una sola vez al año, existía un proceso de rendición que podía ser acepta para garantizar un nuevo año, o rechazada y así esperar con resignación.

Cristo derramó su sangre como la más perfecta de las víctimas (Col 1:14; Jn 1:20). Nos dio el regalo (aunque muy rechazado por la humanidad) del Espíritu Santo para alcanzar limpieza (Jn 7:38-39). Su muerte representa el fin de nuestra limitación humana. Su oración de agonía insta al arrepentimiento aunque no hay una sola prueba de alguna equivocación cometida por él (Jn 17). Y sólo Él puede traer aceptación garantizada de parte de Dios Padre (Ef 1:6; Ro 3:25).

Algunos consideran esta explicación totalmente inútil y sin fundamentos objetivos; es respetable. Otros dicen creen en Dios, menosprecdiando el significado real de la Sangre de Cristo (He 9:13-14; 10:29). Tristemente pocos entienden que Su Sangre es el eje del éxito y la inmunidad (1Jn 1:7).

La sangre siempre resulta escandalosa. Cuando alguien se corta, especialmente en el trayecto de una arteria, sufre por la imagen grotesca del caudal rojo. Cuánto menos en temas de fondo, quellos que resultan incómodos y punzantes para los criterios arraigados de muchos. Hablar de derramar sangre por una causa, un país, una guerra, tiene carácter heróico. Pensar que alguien derramase toda Su sangre por el mundo, suena casi ridículo.

La película "La Pasión de Cristo" de Mel Gibson, pese a tener condiciones cinematográficas excepcionales, fue obstaculizada, vetada, criticada, mensopreciada, y atacadada por supuesto antisemitismo, y especialmente, por las escenas altamente violentas y dramáticas. Muchas personas plantearon un exceso de parte de Gibson en una historia polémica.

La mayoría de las películas de historia de Cristo le muestran como una versión antigua de James Bond: golpeado, latigado, ultrajado, pero al final, bien peinado, y poco debilitado. Pero en la realidad de lo que sucedió, con dificultad alguien soportaría el 1% del trauma físico y emocional que soportó Jesús.

Exageración? Para nada. Esa película tan solo intenta acercarse en forma fiel a la verdad. En lugar de moralismos baratos, deberíamos actuar en nuestro interior con la misma actitud inédita (no bíblica) de la María de aquel filme, cuando acudió al sitio de castigos del ejército romano, posterior a la tortura, y limpió del suelo cada gota del mar de sangre que estaba allí derramado.

A nadie se puede obligar a creer en Dios, en Cristo, y menos en el valor de su muerte en la cruz; de la misma manera que alguien no creería en la ley de la gravedad. Sin embargo, si este último ingenuo se lanzase de un rascacielos, no tendría más remedio que enfrentar el dolor y la muerte. La Sangre de Cristo tiene un valor incalculable. Ojalá el mundo lo entendiera y aceptara.

sábado, 27 de marzo de 2010

EL QUE PECA Y REZA, EMPATA

El mundo cristiano religioso, principalmente el católico, se acerca a una de las épocas más tradicionales del año: la semana santa. Durante ocho días se hace remembranza de los últimos días del ministerio público de Jesús; enfocados en un domingo inicial correspondiente al ingreso triunfal a la ciudad de Jerusalén, seguidos por jueves y viernes sombríos que pretende repartir un tono de agonía y muerte focalizadas en una cruz, con un domingo de colofón que crea un ambiente esperanzador de resurrección.

Una sinopsis casi novelesca. Dicho en esta forma no con el fin de crear aires dubitativos, sino por la adhesión cada vez menos evidente de la inconstante feligresía al tema central de esta temporada. Hay un remanente de creyentes que se apega con apasionamiento a las tradiciones que profesa su fe; algunas correspondientes a creaciones casi teatrales, otras sobrias pero sentidas, y algunas de magnitudes crueles e impensables.

Pero hay un grupo tristemente mayoritario que aplica la ley del embudo en forma sutil, beneficiándose del período festivo sin tener que asumir ninguna participación en las actividades religiosas ni mucho menos en los espacios de reflexión y exhortación al cambio de actitud.

Los religiosos recalcitrantes aparecen en dos corrientes. Una que se muestra potencialmente somnífera, entre letanías, rezos murmurados, procesiones eternas que con cierta dificultad rescatan residuos artísticos, etc. Ramos, camándulas, estatuas, y velos hacen parte de la utilería.

La otra sugiere una versión dantesca. Flagelaciones deambulantes, crucifixiones voluntarias, actos masoquistas amparados por una interpretación colectiva errada. Sean unos u otros, pretenden "purificar" su almas a través de este tipo de actos.

Esta es la cara de la moneda que en un contexto ideológico hace aparición mediática. En el mundo real, la mayoría de las personas incrementan su ritmo de trabajo con los arrestos de su voluntad, en búsqueda de un cumplimiento precoz de sus responsabilidades, para acceder a unas cortas vacaciones.

No se viaja a Popayán (Colombia) o Sevilla (España), sino a San Andrés (Colombia) o Islas Canarias (España). No se visitan monumentos religiosos; se observan cuerpos monumentales en la playa. No se acude a ceremonias, sino a rumbas. El ayuno de carne se cambia por una vida carnal. La rezandería se resume en vulgaridad. No hay reflexión, sino inflexión.

Es claro que no hay nada benéfico en ninguno de los ejemplos mencionados, pues ninguno abandera el objetivo de estos días. Una semana de recogimiento no reemplaza cincuenta y una de equivocaciones. La semana santa podría ser en Agosto o en Diciembre, comiendo carne o sólo verduras, en casa o en otra ciudad. Hay más de fondo que de forma.

Dios creó al mundo por amor (Gn 14:19), creyendo en aquellos a quienes tuvo por administradores. Éstos retribuyeron tal benevolencia con insondable torpeza (Gn 6:5-6). Teniendo Dios todo el derecho de hacer "borrón y cuenta nueva", prefirió dar una nueva oportunidad de reingeniería (Gn 8:21).

Ante una nueva decepción, enfocó su deseo de felicidad para el ser humano a través de un sólo hombre, de un sólo pueblo (Gn 12:1-3). Lo rescató del sufrimiento para transportarlo a un mundo soñado (Ex 14:30-31), y recibió el pago que tenía por costumbre (Sal 78:17).

Respetando el orden que había decretado (Nm 23:19), optó por dar lo más valioso de sí para garantizar la felicidad de quienes parecíamos no merecerla (Jn 3:16; Ro 5:8). Tristemente, muchos desconocen o menosprecian la magnitud de este regalo.

Son las reglas del juego que él colocó; los errores se pagan con sangre (Ro 6:23; He 9:22); optó por evitar el derramamiento de la nuestra con la muerte vicaria de Cristo (1Jn 1:7). Este es el sentido verdadero de los ocho días que se aproximan.

No es un tiempo de golpes de pecho, ni tampoco un nuevo período vacacional. No es un llamado de una semana, sino una invitación permanente. No es una apología religiosa, sino una exhortación al cambio genuino.

Muchos dudan de la existencia de Cristo, o en su defecto, de Su Deidad. Sin embargo, no tienen reparos en disfrutar de algunos días libres. Contradictiorio, no? La reflexión no debe hacer parte únicamente de los toldos cristianos, sino de toda la humanidad. Quienes acepten para sí este regalo encontrarán más que un buen botín; eso es seguro (Jn 1:12-13).

domingo, 21 de marzo de 2010

QUIEN QUIERE BESAR BUSCA LA BOCA

Hace tan sólo unas pocas semanas en la geopolítica iberoamericana estalló un barullo de dimensiones extremas cuando el juez español Eloy Velasco develó nexos entre Venezuela y los grupos terroristas ETA y FARC, en medio de toda la calentura secundaria. Coincidencialmente, estos grupos han tenido expresiones de una aparente voluntad de paz en los últimos días.

El grupo guerrillero colombiano de las FARC retomó el proceso para la liberación de los soldados Pablo Emilio Moncayo y Josué Calvo, así como la entrega del cadáver del mayor de policía Julián Guevara, en un acto "unilateral" y "humanitario". De otra parte, ETA manifestó su deseo de buscar una solución política para el conflicto, según declaraciones en el diario vasco 'Gara'.


Cualquiera podría interpretar estos gestos como valiosas expresiones de sinceridad y voluntad de paz; especialmente en ciertos países europeos que mantienen un aire romántico, otorgando un perfil 'robinhoodesco' a agrupaciones delincuenciales. Pero en los detalles de forma se encuentran los 'peros' de fondo en estas extrañas posiciones.

El grupo terrorista español no considera necesario deponer las armas, pese a su supuesto deseo de paz, con el fin de garantizar su proyecto de Euskal Herria o País Vasco. Más de ocho centenares de muertes son atribuidas a esta lucha equívoca. Cómo hablar de salidas diplomáticas cuando se arraigan las manos sobre las armas?

Los guerrilleros colombianos insinúan un deseo de paz y justicia social para el país, amparado en el retorno a la libertad de dos secuestrados militares, en forma similar a otras liberaciones ocurridas en los últimos dos años. No obstante, y bajo cierto tono curioso, coinciden ciertas bitácoras políticas que alimentan imágenes de algunos, con estos hechos.

Además, anuncian acciones justas días después de realizar nuevos secuestros y ataques a la fuerza pública. Es esto un deseo de paz? De la actual liberación se está hablando desde hace varios meses, sin llegar a su consumación, bajo todo tipo de pretextos infundados.

Ambos grupos coinciden en su comportamiento altamente ambiguo, eso sin mencionar a los amigos comunes dispersos a lo largo del mundo. Ojalá alguna vez sus palabras coincidan con sus actos, por bien de la sociedad.

lunes, 15 de febrero de 2010

EL PIN-CHAZO


Gran revuelo despertó una pequeña publicación en el twitter de Juanes este fin de semana. Si bien es claro que no se trata de una invención suya, la mención en su espacio le dio pie para polarizar a un sinnúmero de personas que leyeron lo que en su inicio fue transmitido como un chiste, pero que fue interpretado por algunos patológicos pasionales como un crimen contra la imagen de Hugo Chávez, presidente de Venezuela.

El día 13 de febrero, entre las 12+40 y las 12+45PM, Juanes escribió: "me pasaron el PIN de Chavez, alguien lo quiere para que le manden mensajes a su Blackberry??" "ahi les va, H1J0D3PU7A" "que cosas las que se inventan, j aj aj aj a".

Muchas cosas se escriben en internet, y especialmente en espacios como estos; el ciberespacio lo permite todo. Bueno o malo, real o ficticio, pequeño o extenso; todo puede ser escrito en internet. Son millares de mensajes, en gran parte poco profundos, los que suelen escribirse en Twitter, sin despertar mayores comentarios.

El problema de este pequeño comentario es que algunos lo leyeron con más pasión desenfrenada que neuronas. No hago apología al estilo (hablo en la forma) que Juanes utiliza para expresarse; me refiero al tema su sus palabras poco decentes, algo que hasta su propia madre le ha criticado en forma reiterativa, sin lograr modificarlo.
Sin embargo, reconozco que ese chascarrillo tiene un subtexto muy veraz para latinoamérica; al menos para quienes creemos en un mundo correcto. Dentro de los errores políticos más grotescos, Chávez ha demostrado ser el abortivo por excelencia. No es el propósito de este escrito hablar del circo chavista (para lo cual sobran comentarios), pero sí vale la pena entender que un pequeño mensaje como el que gestó la polémica, nace del sentir popular (no del populista).

Quizás no haya sido el medio más cómodo, y el personaje más viable, para dar a conocer un comentario así (como dice la Biblia en Pro 15:1 La blanda respuesta quita la ira; Mas la palabra áspera hace subir el furor). Pero también el Manual de la Vida dice en Pro 29:12 "Si un gobernante atiende la palabra mentirosa, Todos sus servidores serán impíos." Pro 29:2 "Cuando los justos dominan, el pueblo se alegra; Mas cuando domina el impío, el pueblo gime".

No quiero dar explicaciones minuciosas de esos textos, porque no quiero hacer de la Palabra de Dios un elemento polémico y destructivo. Pero es claro que esa es la radiografía de Venezuela, y de algunas colonias chavistas.

Juanes es criticado en este momento por algunos fanáticos errados por causa de un comentario que no es suyo, tiene intención jocosa antes que promotora de conflicto, dicho por muchos entre dientes o en pequeñas reuniones (aun por propios venezolanos), y principalmente, es muy acertado.

lunes, 18 de enero de 2010

EL LÍMITE DE LOS MILAGROS

Ha transcurrido tan solo una semana después de la tragedia que aun viven los habitantes de Haití, y son numerosas las reacciones que ella ha generado en el mundo entero. Afortunadamente, en gran manera, se ha denotado un interés de millares de personas por tomar parte activa en la ayuda que los damnificados requieren.

Algunos aprovechan esta situación para actuar con cierta demagogia, como el caso de Bill Clinton, quien arribó a territorio haitiano en representación de la ONU, y después de hacer presencia simbólica en la repartición de víveres, se desapareció con facilidad.

Al interior de este país, los desfavorecidos demuestran diferentes actitudes como respuesta al infortunio: algunos lloran los miles de muertos y la reducción a cenizas de sus viviendas; otros ven pasar los días sin esperanza, confundidos por los hechos, sin tener clara su preferencia entre la muerte y la tortura; y algunos facinerosos se escudan en las banderas del hambre, la desdicha y la necesidad para justificar actos atroces y naturalmente maquiavélicos para obtener alimentos y otros bienes.

Mientras los ojos del mundo se dirigen hacia esta triste tierra, surgen paulatinamente una serie de preguntas. ¿Por qué esta desdicha en un país tan pobre y desprotegido? ¿Es esta una nueva respuesta contraria de la naturaleza? ¿Dónde estaba Dios cuando tantas personas le necesitaban? Cada vez que un suceso como este toma lugar, no dejan de surgir innumerables comentarios que se tornan más soeces que filosofales. Sumatra, Nueva Orleans, Armero, se han convertido en excusas de muchos para mantener una queja constante contra el Creador de la vida.

Sin embargo, valdría la pena analizar estos acontecimientos con la mayor objetividad. Evitando todo tono religioso y fanático, pero manteniendo la verdad por delante, es necesario tener en cuenta otro tipo de preguntas. Por ejemplo, ¿por qué República Dominicana, quien comparte la misma porción terrestre con Haití, no tuvo el mismo desenlace doloroso pese a haber sentido el sismo con la misma (o similar) magnitud? ¿No es esto un milagro para los dominicanos? ¿Por qué los haitianos no hicieron parte de los beneficiados? ¿Acaso hay un límite para los milagros? ¿La frontera tiene alguna protección natural o artificial antisísmica?

La verdad es que República Dominicana, durante muchos años, ha demostrado ser una tierra que clama por la presencia de Dios (2Cr 7:14), mientras que Haití ha sido zona de santería y brujería. Lo que ahora ocurre requiere de ojos de fe para ser entendido (He 11:6). No es un efecto del destino y la mala fortuna. Los haitianos han cometido una serie de maldad, inocente o intencionalmente, con una serie de prácticas que van en contra del deseo de Dios (Dt 18:10-12).

Como en algún momento fue insinuado por Newton, "Con toda acción ocurre siempre una reacción igual"; Haití ha sembrado cosas malas y tristemente ha recogido otro tanto (Gál 6:7). No se trata de asumir una posición prejuiciosa y malintencionada con este país; por el contrario, es ponderable y satisfactorio notar que el mundo deja entrever lo mejor de sí en esta malaventura, resaltando un carácter dadivoso, y no hay nada mejor que dar (Hch 20:35).

Haití merece ayuda, pero también orientación. Siempre ha sido un país pobre, no solo desde el punto de vista económico y político, sino también espiritual. Algunos dicen que este es el momento oportuno para reconstruir a Haití.

Es muy cierto; pero no solo desde el punto de vista material. No se trata únicamente de los 5000 millones de dólares que el Banco Mundial calculó para el renacimiento de este país. No depende simplemente del esfuerzo de la ONU, Estados Unidos, la comunidad Europea, entre otros interesados.

Se trata de enseñar a Haití a depender de Dios desde la raíz (Jn 15:5). Pueden encontrar un buen ejemplo en su vecino inmediato. Así podrían darse cuenta que los milagros no tienen límites. Al menos no de parte de Dios. El único límite de los milagros es la autosuficiencia y la torpeza del ser humano.

lunes, 23 de noviembre de 2009

AMAR LA VIDA ES UN DELITO

Algunos disipan los recursos estatales, por gestiones superfluas o deficitarias, o por voluntarias maniobras de corrupción; en pocas oportunidades se hace verdadera justicia. Un hombre asesina a una menor de edad después de violarla y torturarla, y su condena amerita una merecida rebaja de penas, ratificada por la rama judicial, tras considerarse un homicidio simple.

Matar a una o a centenares de personas vale lo mismo, siempre y cuando haya una disposición a manifestar la "verdad". La casa por cárcel es viable para delitos inadmisibles. Bueno...sería interminable citar una lista de decisiones sorpresivas en el mundo actual.

Por esa misma razón me llama mucho la atención la forma tajante y dogmática en que la Superintendencia Nacional de Salud de Colombia le impulso una multa de 750 salarios mínimos a la Entidad Promotora de Salud Coomeva, a través de sus Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud en la ciudad de Cúcuta, tras negarse a practicar un aborto a una menor de 13 años que quedó embarazada después de ser violada.

Quienes defienden este tipo de soluciones facilistas refuerzan su tesis en las afecciones sicológicas que ha generado esta situación en la niña, quien parece haber tenido algunos intentos de suicidio. Se supone que están violando sus derechos fundamentales.

Resulta más grave procurar la vida de una inocente criatura quien no tiene parte en la irresponsabilidad de un desadaptado, que el delito en sí de este último. La Corte Constitucional de Colombia ha pretendido violentar el primer derecho fundamental de todo ser vivo (así legalmente no sea considerada como persona, es decir, hasta que se haga el corte del cordón umbilical, estando vivo obviamente), bajo pretextos descarados que hacen apología a soluciones facilistas.

Pero no contentos con semejante soeza, dicen que los médicos, prestadores de salud y jueces deben recordar que la Sentencia es explícita al decir que la objeción de conciencia es individual y no colectiva, ni institucional, ni judicial, ni de funcionarios públicos.

Acaso no es la sumatoria de las individualidades la que constituye una sociedad? Acaso un grupo, para sobrevivir, no requiere de unanimidad? No es el sentir de uno, especialmente en este tipo de casos, el sentir de todos? (Mt 12:25). No se trata de ser indolentes con las tragedias familiares que suelen ocurrir, como es el caso de esta menor, pero sí se trata de aprender a manejar las situaciones con la mayor objetividad y delicadeza.

Cómo queda el corazón de una pequeña que ha sufrido, si se tapan huecos abriendo otros mayores? Qué siente a lo largo de su vida al pasar de víctima de violación sexual a asesina? No sería mejor asesorarla, darle soporte sicológico, médico, espiritual? No podría considerarse necesario enseñarle a construir para ella y para su criatura un camino de soluciones y propósitos constructivos?

Sólo quien dio la vida la puede quitar, bajo la circunstancia que sea (Job 1:21). Hay un debate aparentemente inmarcesible. Más allá de las razones de quienes quieren tomar parte activa en este asesinato programado, no es un derecho también de los actores del servicio de salud, y de los pocos que quieren verdadera justicia, el optar por el amor a la vida antes que por la promoción celestina de la muerte?